Soy tu mentor, no soy tu gurú

Hace no mucho, solo 3 décadas, brotaban gurúes como hongos después de una lluvia.

Me tocó asistir a muchas conferencias magistrales de aquellos especialistas en Marketing, Ventas, Administración de Empresas, Psicología Gestalt, Negociación, Pensamiento Lateral, entre otras disciplinas.

Eran tiempos y “tempos” donde el conferencista de turno se movía por el mundo, llenando salas de devotos que venían a oír sus métodos, sus logros, sus predicciones. El público estaba compuesto en su mayoría por empresarios que oían los logros de cada uno de estos gurúes y se dotaban de sus fórmulas de éxito que, finalmente, venían a vender, porque en ese momento el conocimiento era mercancía, se compraba y se vendía.

Las personas salían tan entusiasmadas de ese baño de optimismo, modernidad, nuevas ideas que, mientras escuchaban hipnotizadas, se sentían idiotas de idiotez total, porque ellos en sus empresas no habían ni vislumbrado cómo utilizar tales métodos, que inexorablemente los llevaría a volverse ricos en poco tiempo.

Al volver a sus respectivas empresas, directamente sin escalas querían comenzar a implementar los cambios  con que los habían alimentado por la mañana, pero que no habían digerido por la tarde.

Como mentor me tocó asistir a esas mezclas de ayer, de antes de ayer y de hoy. La confusión que generaban los empresarios al aterrizar en sus “feudos” con estos métodos era muy grande, intentando penetrar en cerebros que todavía utilizaban máquinas de escribir y calculadoras manuales porque la computación aún estaba en ciernes.

Mi recomendación era una y otra vez: vayan, escuchen, asimilen, pero traigan UNA SOLA IDEA para implementar. Realmente este método de no confundir eficacia con urgencia funcionó. Gracias a eso, se pudieron capear muchas crisis de las que hoy tenemos noticias cada día y en cualquier lugar del orbe. 

Los gurúes en Internet

Hoy los gurúes ya no utilizan aviones para desplazarse ni salas para llenar para acercarse a la gente. Hoy la gente se acerca a ellos gracias al medio extraordinario que es Internet.

Los antiguos adictos a implementar inmediatamente soluciones sin haberlas digerido o simplemente sin paciencia para ver los resultados en tiempos lógicos, hoy se miden por millones, y los gurúes por cientos de miles. Al mismo tiempo, el pensamiento mágico y la impaciencia también se multiplicaron exponencialmente.

Entonces uno se encuentra con “iluminados” que prometen a otros simples mortales a aprender a vender en 7 pasos, a enmudecer sus ansiedades llenando planillas de autoevaluación, a sofocar angustias en cuatro días de meditación. Y así en infinidad de elixires mágicos.

Se perdió realmente en una gran escala el lugar del diálogo de aquellos que tenían conciencia de dificultades, con profesionales que pudiesen hacerse cargo de guiarlos y escucharlos. Esta tarea no se realiza en tres sesiones ni en cuatro días, sino en el tiempo necesario para que la persona comprenda primero quién es, no quién cree ser, si lleva adelante una empresa comercial, de servicios o, simplemente, la empresa de su vida, que no es poco.

Es verdad que hoy el tiempo corre vertiginosamente, y que muchas veces es necesario un abordaje de terapia de shock, un ida y vuelta dialítico al estilo de las preguntas socráticas que llevan a comprensiones que terminan arraigadas profundamente y producen verdaderos cambios. Se trata de cambios que no son de un mes de duración, como aquel que cada día decidía cambiar, y se propuso firmemente dejar de fumar 5895 veces.

El mentoring como herramienta distintiva

¿Entonces, qué es lo distintivo del Mentoring? Es utilizar Internet para llegar a lugares distantes con una plataforma estable, tomando en cuenta la necesidad de desbloquear emociones, de utilizar la palabra exacta para llegar profunda y eficientemente, aunque duela.

Trabajar con las creencias y los valores, con la identidad heredada, la identidad adquirida y finalmente en la identidad soñada. Cambiar las leyes del juego enseñando a negociar por intereses y no por posiciones. Subir el nivel de tolerancia a la frustración, comprender que frustrarse no es fracasar. Entender que un conflicto es una diferencia de opinión y no una guerra.

Todo al servicio del crecimiento personal, familiar o laboral.

Llegar al éxito, pero comprender que después de la cima, sigue la vida y se generarán otras inquietudes, proyectos y sueños que nos esperan para ser cumplidos. Porque si no, la vida sería como un crucigrama que ya fue completado, y no dejaría lugar a nuestra participación, perdiendo así la sal de la vida.

Para finalizar, es clave entender que con los métodos masificados de autoayuda se llega muy rápido, ¡pero con la profundidad del mentoring se llega más lejos!

Si quieres tener una experiencia directa con un mentor, te invito al encuentro online que realizaré el 28 de noviembre a las 17:00 UTC. Es una actividad gratuita pero requiere inscripción. Envíanos tus datos aquí: http://bit.ly/BeibeQA 

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