¿Por dónde empezar a ser entrepreneur?

En el actual paradigma que rige el mercado, sobrevuela la idea de un romántico cuentapropismo con épica y prestigio entre pares. Los jóvenes ya no buscan trabajar en relación de dependencia, tener jefes, horarios, reglas inviolables o premisas conocidas: ellos quieren iniciarse como Entrepreneurs.

Pero… ¿qué es ser entrepreneur?

Para ser entrepreneur es necesario poseer seguridad en sí mismo, curiosidad, paciencia, tolerancia a la frustración, ética, y sobre todo ENTUSIASMO. Ser emprendedor es una herramienta para cualquier orden de la vida, para ser profesional, empleado, poeta, educador o soldador metalúrgico.

Es importante marcar que la propiedad de una industria o comercio no alcanza para denominarse empresario. Para serlo, es necesario poseer las cualidades de un emprendedor. Y esto no tiene nada que ver con haber nacido en una casa ordenada, educada, rica, cálida y cómoda. Hay miles de personas que han llegado a ser empresarios-emprendedores desde lugares de suma pobreza u orfandad, y justamente lograron salir con fuerza de situaciones frustrantes y adversas por ser emprendedores. Porque empresario no se nace, se hace.

Para ser un empresario-emprendedor es necesario tener visión, fuerza, empuje y tolerancia a la frustración.

El oficio de ser visionario

Los jóvenes de hoy han crecido en hogares donde los padres, abuelos y aún los bisabuelos tenían como creencia que el esfuerzo y el trabajo duro y sostenido eran el motivo y la garantía del triunfo en la vida.

El objetivo de toda la vida, durante el siglo XX y parte del XXI, era conseguir un empleo “seguro” con aumentos de categoría consecutivos, una escalada que posibilitaba que un cadete terminara convertido en un Gerente después de treinta años como mínimo de estar en una o varias empresas. Estas mismas metas eran pregonadas por fundadores de empresas que pretendían dejar en sucesión compañías iniciadas con sangre, sudor y lágrimas (algunas heredadas a su vez), hasta convertirse en pequeñas, medianas o grandes empresas.

Pasó el tiempo, y sigue pasando, pero cada vez va más rápido. Los empleos ya no son “vitalicios”, hay una rotación muy marcada, y los tan ansiados como prestigiosos emprendimientos hoy deben lidiar con un índice de desgaste muy alto, dado que tienen que adaptarse sin descanso a nuevos cambios.

Fracaso vs. Frustración

Muchas personas crecieron bajo la creencia de que el final de un negocio, industria o servicios deviene de su incapacidad de sobrevivir a los vaivenes del mercado, situación que siempre fue vivida como un fracaso. Sin embargo, los jóvenes de hoy no piensan en fracasos sino en frustraciones.

Cuando uno fracasa lo vive como un entierro en vida, un final de juego, pero cuando uno se frustra, lo vuelve a intentar, una y otra vez, y éste es un homenaje a la vida, aparte de una conducta de adaptación, y sabemos que un ser vivo que no se adapta al medio ambiente se extingue.

Esta regla imperante comenzó a establecerse desde la niñez temprana en los jóvenes de hoy a través de los juegos electrónicos, donde siempre existe la opción de obtener “una vida más, y otra y otra”. Prueba y error. Siempre hay una ficha -real o imaginaria- para salir adelante.

Los sistemas educativos también confluyen e influyen en la forma actual de pensar y acometer acciones. La creencia y obligación era la de cursar interminables carreras de grado, bajo el supuesto de que sólo si se estudiaba mucho y con denodado esfuerzo se llegaría a la meta soñada: conseguir un buen trabajo o crear un emprendimiento que garantizara la seguridad económica y la estabilidad familiar ad eternum.

A los actores de aquella época tan cercana pero a la vez tan alejada del pensamiento y las situaciones vitales actuales, se les fueron cerrando los caminos. A su vez, la velocidad de las comunicaciones, que trae aparejada la transmisión y democratización del conocimiento, permitió que una gran cantidad de personas acceda a una mayor información para la competencia. 

Lo cierto es que la información como tal no basta. Para que se pueda aprovechar la cantidad de conocimiento tan a mano, es fundamental congeniar educación y talento, y en el caso que nos ocupa, darle forma de empresa y por ende, monetizarlo.

La oportunidad de los jóvenes entrepreneurs

Vivimos un tiempo en el que a nivel mundial se polarizó la propiedad del dinero. El polo que más dinero posee tiene la certeza de que el dinero fabrica dinero, pero no fabrica proyectos, ni sueños, ni se mueve, ni le brinda la sensación de logros y de éxitos. En muchos casos, ni siquiera el hecho de tener tanto dinero acumulado otorga sensación de poder.

Por eso, en la actualidad, muchos propietarios de fondos multimillonarios buscan dónde invertir su dinero virtual en una constelación de empresas que se inician o pretenden iniciarse. Incluso se da el fenómeno de grandes eventos internacionales de financistas que buscan contactar con personas de iniciativa, donde se reúnen aquellos que poseen capital con aquellos que precisan capital, sin el cual no podrían llevar a cabo el proyecto.

Y los jóvenes son quienes son más aptos para soñar, crear, proyectar nuevas empresas a la busca de nuevos nichos, a fin de utilizar nuevas tecnologías o utilizar estos nuevos conocimientos para articular y crear nuevas funciones y nuevos servicios. Ellos ya nacieron en la era digital y manejan esta moderna forma de pensar, leer, hablar, comunicarse y ver los alcances de este mundo oculto para las personas de más edad.

Otra característica de las personas jóvenes es que saben compartir, buscan crear sinergias y asociaciones de muchos miembros bajo un proyecto, y no como antaño en que tres socios eran más que suficientes, y a veces demasiados para crear una empresa.

Es muy difícil encontrar actualmente un Entrepreneur que pretenda organizarse solo, planificar solo y conseguir capital.

Los jóvenes entrepreneurs no buscan perpetuarse, tienen hasta infraestructuras adaptadas a esta manera de pensar: es el caso de los coworkings, lugares preparados para una alta rotación de personas y que admiten bajo un mismo techo personas que trabajan en distintos rubros pero que tienen características muy similares. De esta forma, en cada espacio se van construyendo enormes tribus urbanas. Estos lugares de trabajo no son únicamente un centro de producción intelectual, sino también un lugar de encuentro, y muchas veces las personas jóvenes “viven” más en esos lugares de trabajo que en su propio hogar.

La evolución de las nuevas tecnologías prácticamente obliga a que tanto el puesto de trabajo como los lugares donde se realizan las tareas sean transformados en apasionantes entornos de aprendizaje. Un gran lugar de encuentro que demanda un nuevo modelo y renovación de los conocimientos del comercio. Porque, no nos engañemos, el comercio es uno de los más antiguos oficios de la humanidad. En esto realmente está todo inventado.

Cómo diferenciarse en la venta

Al cliente hay que ir a buscarlo, incluso incentivarlo a que él busque a sus proveedores. Podrá efectivizarse con nuevas máquinas, nuevas ideas, más tecnología, mayor conocimiento y talento. Pero el concepto es uno solo. Buscarlo no significa venderle. Los modernos algoritmos traerán noticias de miles de compradores probables, las técnicas de seducción subliminales podrán funcionar las 24 horas, pero el milagro de la venta sucede cuando se encuentra la necesidad con la oferta.

Recapitulando, los jóvenes emprendedores actuales tiene las siguientes facilidades: talento, conocimiento, proyección, sueños y un alto índice de tolerancia a la frustración, la aceptación y el beneplácito de la sociedad de este tipo de actividad, dinero a disposición con un business plan muy bien armado para seducir y efectivizar la “primera venta”, que es la venta del proyecto al inversor y espacios para operar con una infraestructura de costos muy bajos. 

El quinto elemento se incluye una vez que se estipule la forma de llegar al futuro cliente y efectivizar la venta. Sin la venta no existe el talento, ni la aceptación social, ni el dinero, ni los espacios cómodos. En una palabra, no existe la empresa.

Pero como siempre decimos: empresario no se nace, se hace; y, si hay conciencia e interés para aprender, estamos nosotros, los mentores, para mostrarles el camino y acompañarlos en el primer paso de su nueva aventura en la vida.

Este es el objetivo de nuestro próximo encuentro en Barcelona, que tendrá lugar el jueves 7 de noviembre a las 19:00 en la Joyería Unión Suiza. La entrada es gratuita pero requiere inscripción previa. Pueden postularse aquí: http://bit.ly/BeibeParaEntrepreneurs 

En este encuentro conversaremos sobre algunos de los temas incluidos en este artículo y podrán hacerme todo tipo de preguntas para empezar a perfilar su nueva empresa.

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