Juego, luego existo

Asuntos de familia

Juego, luego existo

 

Quien no sabe jugar, no sabe trabajar.

En este artículo queremos rescatar el espíritu que a nuestro entender debe conservar el adulto en cada momento de su vida, pues sólo la capacidad de jugar lo llevará al placer de vivir y relacionarse en cualquier organización.

La capacidad del juego se desarrolla en la primera infancia.

Los padres juegan con los niños, les juegan a los niños.

Los niños juegan con otros niños.

Nadie duda de la importancia del juego a lo largo de la vida, y así como lo hace en la infancia el juego puede incidir decididamente en la vida adulta.

Sobre todo a la hora de relacionarlos en nuestros vínculos laborales.

Por ejemplo, los juegos entre hermanos dan origen y viabilidad a las inserciones sociales que tendrán en el tiempo.

Distintas son las dificultades que enfrenta el hijo único en cuanto a la relación con otros niños y adultos, porque deberá aprender a compartir no sólo los juguetes y la ropa, sino también el cariño y la dedicación que le dispensaron en exclusividad la madre y el padre.

No cabe duda que al haber aprendido a respetar las reglas del juego desde niño, estará en condiciones en su madurez de cumplir eficazmente sus roles, funciones y tareas en el trabajo. 

Quien no sabe jugar, no sabe trabajar.

En el adulto en cada momento de su vida, sólo la capacidad de jugar lo llevará al placer de vivir y relacionarse en cualquier organización.

Aquel que se aparta de las reglas de juego desconcierta a los demás, rompe la dinámica y termina convirtiéndose en un factor de malestar y desintegración, familiar y social.

Abran cancha

Hablamos de juego y hablamos de articulación.

El juego de una bisagra, que no debe rozarse sino que tienen que ser dos partes que se complementan aunque con libertad de movimiento.

El juego de las articulaciones, del codo, de la mano, del tobillo, donde tiene que haber un espacio entre los huesos para que no se rocen.

Del interjuego entre las personas en un espacio de integridad de cada uno, pero de libertad con límites reglados.

Si la bisagra no tiene juego no abrirá la puerta.

El brazo con su codo, si no está articulado, no servirá para jugar, ni para escribir, ni para maniobrar objeto alguno.

Así también, los jugadores pueden moverse dentro de determinados limites que ofrecen las articulaciones.  

Sin el interjuego no habría relación entre las personas porque o bien estarían muy pegadas, sin posibilidad de movimiento mutuo o tan despegadas que no tendrían la posibilidad de relación ni de futuro.

En el entorno personal y social deben existir limites precisos que estén determinados por reglas unívocas, demarcados por una serie de valores y concertaciones entre las personas.

Blancas y negras

En un juego como el ajedrez, se precisa concertación y concentración, respeto por el otro, códigos comunes a los jugadores, respeto por el propio tiempo y el tiempo del otro, estrategia para llegar a una meta, ganas, pasión, humor, paciencia, saber perder y tener tolerancia a la frustración, entrenamiento, sutileza, inteligencia emocional y racional, memoria, observación, manejo de la duda, rapidez en los reflejos, imitación y modelos de identificación, constancia, perseverancia, técnica, aprendizaje.

Si las acciones de los contendientes no se corresponden con la concertación y la concentración, el respeto por el otro, los códigos comunes para todos los jugadores, el respeto por el propio tiempo, una estrategia para llegar a una meta, ganas, pasión, humor, paciencia, saber perder y tener tolerancia a la frustración, entrenamiento, sutileza, inteligencia emocional y racional, memoria, observación, la gestión de la duda -la duda es muy cara para la vida- rapidez en los reflejos, imitación y modelos de identificación, constancia, perseverancia, técnica, aprendizaje pues no habrá juego ni esos atributos se desarrollarán en el tiempo.

Por lo general, el juego es tomado como una actividad social pero a través de estas palabras podemos comprender que cumple una función social.

Parece que habláramos de lo mismo pero no es lo mismo.

La segunda función hace referencia al aprendizaje.

Aprendizaje (o des-aprendizaje ) para poner las bases de un conocimiento e inserción social del adulto.

Es importante vivir situaciones de gozo, pero no nos olvidemos del valor que tiene el cometer errores como base fundamental del aprendizaje.

De errores y aciertos está constituida nuestra vida y no contemplar ambas caras de la moneda es perdernos la oportunidad de aprender a vivir y dejar vivir.

 

En Madrid, enero del 2019

 

Ernesto Beibe

http://consultoriaernestobeibe.com

 ernesto.beibe@gmail.com

tel/whatsapp +34 628 698 809

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