El momento de la jubilación: ¿qué hacer con mi empresa?

La llamada “Generación Silver” es un grupo bisagra en muchas empresas en la actualidad. Estas personas tienen algunas características en común: están alrededor de los 60 años, se encuentran en un momento cercano a su retiro laboral y han pasado gran parte de su vida acomodándose a nuevos cambios sociales y tecnológicos. En la actualidad, se encuentran transitando un momento clave: deben decidir cómo vivirán el último tercio de su vida.

A lo largo de los años, como consultor y mentor he conocido muchísimos casos de personas que se acercan al momento de su jubilación y tienen dificultades, tanto para dejar su lugar como trabajadores de una empresa como para entregar el mando, en caso de que ocupen puestos gerenciales o de dirección.

En mi experiencia, las resistencias a la sucesión se pueden agrupar en 4 categorías, que me gustaría compartir con ustedes para que me comenten si se sienten identificados con alguna de ellas, y así podamos trabajar juntos en una solución.

1. Un microclima gerencial familiar

En muchas empresas se observa con frecuencia el siguiente escenario: el Empresario Silver es el líder de la organización, pero está asociado con hijos, hermanos u otros familiares, y genera en la empresa un microclima gerencial en el cual es muy difícil integrarse.

La gran dificultad que se presenta en este caso es que, si no son tomadas en cuenta con anticipación, las tensiones emocionales entre los miembros de la familia pueden hacer disolver la empresa familiar. Los casos más graves de diferencias no resueltas entre integrantes de una empresa familiar generalmente traen hostilidad entre padres e hijos y rivalidad entre hermanos.

En algunos casos, hay personas de la Generación Silver que saben que no pueden confiar en ninguno de sus hijos, por lo que les resulta muy difícil dejar la conducción de la empresa. Por su parte, los hijos -que podrían ser sucesores de la empresa familiar- se encuentran en la búsqueda de mayor independencia, pero advierten que sus padres los rechazan y se niegan a cederles autoridad. 

Mientras tanto, las diferencias entre hermanos -muchas veces profundizadas por actitudes paternas- también son fuente habitual de graves conflictos. La tradición dice que los hermanos mayores deben suceder a los padres y, sin embargo, a veces no sucede así. Es importante comprender que herederos puede haber muchos, pero sucesor hay uno solo.

¿Estás atravesando una situación de este tipo? Te ofrezco que me contactes por privado para conversar sobre ello . 

2. El empresario Rey Sol

En las empresas familiares eternamente dirigidas por empresarios longevos cuya muerte no está en sus planes, se destaca un segmento particular y digno de atención, que es el Empresario Silver Rey Sol.

Es el típico: “después de mí, el diluvio”. Se trata de una figura omnipotente, vitalicia, que produce estragos en las familias. Es el que ya se las conoce todas: nadie conoce mejor su mercadería, su forma de tratar a la gente, cómo comprar y cómo vender. Como se estila enunciar en España, el puto amo

El Rey Sol es quien mejor sabe cuánto crédito dar y a quién, aunque se equivoque y pierda una fortuna en el intento. Pero como está solo y nadie lo observa o puede contradecirlo, es un verdadero experto en disimularlo muy bien.

En realidad, es exitoso con sus negocios, se siente fuerte, pero sin embargo es un pusilánime que se siente inmortal. No le explica a nadie de su familia, acerca de sus inversiones, ni movimientos financieros, ni de las deudas que tiene, ni lo que tiene a cobrar.

¿Qué hacer cuando nos encontramos con un Rey Sol dentro de una empresa? Como mentor tengo mucha experiencia con estos perfiles. De nuevo, podemos continuar por privado esta charla si es el caso de tu empresa.

3. Vender para evitar que te vendan

Otra vertiente es el Empresario Silver práctico que vende su empresa, se queda con un capital importante y evita así que la empresa termine vendiéndolo a él.

Es usual que en cada familia y especialmente en una empresa familiar cada miembro tenga necesidades específicas acordes a su edad y status social. Es el caso de Don Fernando, un empresario silver de 75 años, que incluyó oportunamente y en forma orgánica a su hijo en la empresa, dándole espacio y legitimándolo.

Después de años de trabajo conjunto, su hijo fue adquiriendo protagonismo en la dirección de la empresa con su fuerza joven, y así la empresa alcanzó grandes logros.

A través del tiempo y los distintos cambios, Don Fernando entendió que su mejor opción era vender su parte de la empresa a su hijo y buscar nuevos horizontes para él mismo. Sólo así podría encontrar desafíos permeables a su espíritu emprendedor, o inventárselos para revitalizarse.

Esta opción era la más lógica para nuestro protagonista, puesto que pertenece a la generación de los Baby Boomers a la que nada sorprende en cuanto a adelantos tecnológicos. Fernando no tendrá dificultad en encontrar los nichos donde desenvolverse a gusto.

¿Te gustaría tomar un camino de este tipo en tu empresa familiar? Como mentor puedo ayudarte a diseñarlo. Déjame tu consulta por privado.

4. Los empresarios longevos con sucesor

Abundan los casos de empresas lideradas por un Empresario Silver longevo, que tiene un sucesor que espera turno para poder tomar la dirección de la empresa.

En cualquier empresa es de vital importancia dejar un sucesor claramente marcado. No hacerlo es el caldo de cultivo de “apoderamientos” y de conflictos. Según la forma societaria que tome la empresa, los herederos podrán ser accionistas, pero nunca gerentes operativos como el sucesor.

Hay empresas familiares en las que el longevo otorga el mando y la sucesión a uno de sus hijos, pero consigue una unidad familiar poderosa a través de relaciones personales enriquecedoras y por supuesto la empresa crece, lenta e inexorablemente.

Porque ya no depende de una sola persona, sino que todos ponen de sí en un ambiente de relativa paz, aunque las necesidades de cada miembro sean divergentes por sus distintas edades y preferencias. En este caso, sólo podemos asumir que hay conflicto si este proceso virtuoso se ve afectado por la confusión de roles o la falta de equidad de las decisiones. Me ha tocado mediar en varios conflictos de este tipo.

Sobre estos empresarios longevos ahondaremos todavía más en un próximo artículo, en el que veremos ejemplos de distintos modelos de sucesión, más o menos exitosos.

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