A mayor expectativa, la caída es más dolorosa

En nuestro tiempo, la palabra “esguince” se utiliza muy a menudo.
Quien describe que lo tuvo o lo tiene, por lo general no tiene un carácter alegre, al contrario,  vive quejándose de un dolor muy intenso que le impide trabajar con la cabeza puesta en la tarea, le genera un costoso desplazamiento de un lugar a otro, y además, se carga con un extra tal como las sesiones de rehabilitación.
Obviamente tiene tema para comunicarse con quien quiera escucharlo, aunque esto no lo deje “bien parado” frente a su contertulio, que además de pensar: que mala suerte tiene, opina internamente, que pelmazo!

Un esguince, aunque NO es una quebradura, genera quiebres en la actividad diaria.

El esguince puede suceder cuando uno no mira por dónde camina, o se “rompe” cuando estira la musculatura “con la expectativa” de ir un paso más allá de lo que su cuerpo puede darle, o más allá de lo que conoce de su cuerpo (o no conoce) y aunque el individuo sabe hasta dónde puede, se estira “un poquito más” siguiendo el dictado de sus expectativas.
Entre otros motivos, esto puede ser causado por las frases que algunas personas toman como guía, tal como: “yo puedo un poco más si me esfuerzo”.

Hasta ahora pareciera que estoy escribiendo un tratado de fisiatría en vez de una respuesta relativa a qué tipo de expectativas debe tener un Empresario frente al desafío de tener éxito en su empresa.

Los Empresarios que “deciden” cuáles serán sus expectativas, si no tienen asidero en la realidad, terminarán con inflamaciones, con el recuerdo de un hematoma o con un tratamiento quirúrgico que necesitará mucho tiempo de cicatrización.

El ir más allá de las posibilidades, o sea, tener expectativas más allá de la realidad, suele dejar ciertas secuelas, especialmente en lo corporal y lo psíquico, además de la sensación de frustración y de no haber hecho lo que corresponde en vez de “lo que dice que quiere”.
También provoca cierta conmiseración de los suyos, ya sea la familia, proveedores, clientes o empleados.

Un ejemplo de “falsas expectativas”, es la de aquellos Empresarios que proclaman que se van a retirar de la empresa para dejar que sus hijos la dirijan.
A través de todos estos años que ejerzo como Mentor, debo haber oído esta ridiculez cientos de veces. Porque… cuál es la expectativa de un hombre joven de jubilarse del trabajo, para no trabajar más, porque ya “trabajo bastante”?
Si lo hace porque logró comenzar un nuevo proyecto: extraordinario!
Pero en la mayoría de los casos se convierten en guardianes y censores de sus hijos, es realmente un proyecto que no se lo deseo a nadie, porque es casi seguro que termina “esguinzando” la relación con su familia y hasta su vida misma.
Después se oye el consabido: Yo lo sabia! Por qué lo hice?

Una persona que hace deportes y REALMENTE quiere prevenirse de este tipo de desgarros: evita las prácticas de riesgo cuando siente cansancio muscular, mantiene un peso saludable, calienta y estira antes de la práctica deportiva o de caminatas largas, hace ejercicios diarios y tiene la seguridad de una preparación física adecuada.
Estas personas tienen una idea clara de quiénes son, qué es lo que pueden hacer o no, y en función de ello, son precavidos en todo lo concerniente a la actividad que colma “sus expectativas”.

Pero qué hacemos con el que dice: a último momento me rompí para meter un gol, por los muchachos, claro!, además estaba seguro de que lo conseguiría.
Cuantas variables en contra, verdad?
Este es un ejemplo común que muestra que sus expectativas no corrían acordes a la preparación de su cuerpo, porque no escuchó a su propio cuerpo.

Están los falsos profetas que le auguran:”si quieres, puedes”.
Y como para lastimarse hay muchos que están mandados a hacer, siguen al pie de la letra recetas, recomendaciones, consejos, axiomas, empujones, y otra cantidad de “tú puedes”.
Otros también suelen tener pensamientos infantiles del tipo “Yo quiero…..”.”Yo sueño…”.”Yo voy a poder…..”

NO, tú no puedes hacer lo que se te encapriche, aunque te impongas una misión y una visión, que seguramente no podrás cumplir.
Porque en principio fallas con lo más básico al armar una expectativa: quién eres, de dónde llegas, qué datos de la realidad recabas y cómo te preparas CADA DIA para ir cumpliendo las diferentes ETAPAS de tus expectativas.

Por lo tanto, es importante entender que la expectativa de llegar a un lugar soñado precisa el ir paso a paso, logro a logro, cambiar de rumbo cuando sea necesario y renunciar a proyectos “mesiánicos”, que en realidad no son más que un rosario de mentiras que uno se cuenta a sí mismo para sentirse mejor, más grande, más potente y exitoso.

En suma, lo importante es estar ejercitado, mantener la musculatura flexible (como los pensamientos), saber dónde va a pisar, y estar preparado empresarial y emocionalmente para llegar, o no, a una meta.

El lema no es “tu puedes”.
El lema es “se puede”, pero con bajas expectativas, porque ya sabemos que cuanto más altas sean las expectativas son más interesantes y gratificantes los logros, pero la realidad indica que cuanto más altas son las expectativas, las caídas son más dolorosas, los esguinces más frecuentes y mejor ni hablemos del estado en que te queda el coxis!

Ernesto Beibe
Mentor

Agosto, 2015