Un mentor no es un coach, un  formador, un consultor, un asesor ni un especialista.

Paradojalmente un Mentor es  un coach, un  formador, un consultor, un asesor y un especialista.

Uno se pregunta: ¿cómo puede ser semejante contradicción?

Sin embargo, no existe tal contradicción dado que el Mentor abarca e integra todos estos oficios, profesiones, especialidades, etc. Y les agrega profundidad, coherencia y pensamiento estratégico.

Si bien el Mentor asiste en la inmediatez de los problemas, en las urgencias tanto empresariales como familiares, relacionales y personales, su preocupación es la de ver más allá en la vida real de su cliente y su entorno. Lo que busca un Mentor es acompañar a su cliente en la prevención de problemas futuros mientras ordena lo más posible las situaciones complicadas actuales.

En suma, el Mentor busca ayudar a su cliente a que cambie una vida convulsionada donde lo que prima son las relaciones disfuncionales y el peligro de un deterioro económico por una vida donde sus relaciones afectivas sean auténticas y donde un no colocado a tiempo le evite futuras frustraciones.

Por frustraciones no solo nos referimos a potenciales pérdidas materiales sino además a enfermedades psíquicas, relacionales y corporales.

Dice Pablo, un empresario:

“Hemos probado todo para que la empresa crezca y sea más competitiva acudiendo a  especialistas para que mis hijos dejen de pelear y para que yo pueda definir quién quiero que sea mi sucesor. “

Pero ellos han visto solamente la punta del iceberg y no me sentí comprendido.

Hemos probado con varios cursos de capacitación pero las cosas cambian un tiempo y luego reaparecen los problemas, a veces con mayor virulencia. Ello me aflige cada día más no dejándome días y noches de paz e incrementando los conflictos en la familia y en la empresa.

A partir de la primera hora de su consulta, comenzamos a trabajar en la problemática planteada por este cliente.

Como mentores buscamos los cambios estructurales y no temporales.  Trabajamos en el entendimiento y la comprensión de lo más profundo de la persona, su historia personal y cómo esta lo condiciona a él y a sus hijos a actuar de tal o cual forma.

Mentoring abordó a Pablo como empresario, como padre y como una persona que busca su trascendencia.

Abordamos con él la crisis, el estancamiento, el decrecimiento en los ingresos, la improvisación, la falta de liderazgo a partir de los conflictos intergeneracionales y la problemática con sus hijos a la hora de tomar decisiones.

Esta forma de trabajar resultó completamente nueva para Pablo.

Su comentario fue que antes de que entraran sus hijos a trabajar con él, podía decidir sólo y “todo iba sobre rieles”.

Sabemos que a Pablo no sólo se le han creado nuevos problemas por la inclusión de sus hijos en la empresa sino que vuelve a repetir con ellos, antiguos problemas de su casa natal que no fueron resueltos oportunamente.

Su historia familiar lo condiciona y a la vez él va condicionando la historia futura de su familia en cuanto a sus hijos y nietos pero no esto no es consciente.

Es ahí, en este lugar bisagra donde el Mentoring tiene tanta importancia y su herramienta principal: el Genograma es la llave para poder comprender cuál es la verdadera dimensión del iceberg.

A partir de aquí reconocemos con Pablo que estamos al inicio de una nueva construcción familiar y empresarial, que es importante darse cuenta a tiempo acerca de sus propias responsabilidades, el poder subsanar errores como padre, educar junto al Mentor a sus hijos en la nueva modalidad de ser familia y socios a la vez y básicamente de llenarse y a la vez transmitir grandes dosis de paciencia para conseguir una situación en su vida empresarial, familiar, relacional un momento de equilibrio lo más perdurable posible.

 

Prof. Ernesto Beibe

ernesto.beibe@gmail.com

www.ernestobeibementor.com