Se Puede Enfermar De Éxito

 

Triunfo, éxito, felicidad

Parecen sinónimos, pero están muy lejos de serlo.

Solo sabemos que en nuestra sociedad es un valor necesario, de supervivencia perseguir el triunfo, el éxito, a la felicidad.

 

El camino al éxito no es lineal.

Por lo general se deben sortear una serie de fracasos para conseguirlo.

Quien admite tener éxito en determinada área (dinero, poder, reconocimiento social) sabe de lo efímero del éxito, y  puede reconocer donde jamás será exitoso.

 

Triunfar es otra forma de llegar, otro tipo de éxitos.

También el camino está signado por fracasos y éxitos para llegar a una meta.

Miente aquel que dice que “triunfó en la vida”, porque ni los éxitos ni los triunfos son eternos.

Forman parte de determinados aspectos o momentos en las vidas cambiantes de cada cual.

 

La felicidad, es un estado de la mente más efímero aunque cada uno de los otros dos, el éxito y el triunfo, porque éstos son mensurables, la gente de afuera puede medirlo, percibirlo, aún quien se considera exitoso o triunfador puede explicarlo y cuantificarlo.

Como se explica que es la felicidad? Que cosa mas intima, personal, intransferible, invisible es la felicidad?

Cómo se transmite un sentimiento, una mano de un niño aferrada a la de uno, un orgasmo pleno, la sensación de un deber cumplido?

Donde para llegar a este estado de felicidad también se pasará por estadios de frustración, de éxito, de triunfo.

Para caminar con un niño de la mano, la sensación de un orgasmo pleno, el  haber llegado a una muy buena negociación comercial o financiera, hubo de haber pasado por momentos fáciles y otros muy difíciles, idas y venidas, picos, frustraciones para llegar al triunfo de una culminación.

 

Este artículo es acerca de los fracasos.

 

Fracaso si tengo un resultado adverso en un negocio.

Si tengo una pretensión o un proyecto y falla, me frustro.

Frustrarme es privarme de lo que esperaba.

Dijimos que en el camino al éxito se sucederán fracasos, frustraciones, privaciones, pero a cada suceso negativo le seguirá un logro, un nuevo hito, hasta llegar a una meta final, en un proceso que se coronará con un acierto o con un logro.

Y a eso lo llamaremos éxito (de exitus, salida), o sea un resultado feliz de un negocio o actuación.

Esta “exitosa salida”  pasa en la mayoría de los casos de empresarios, ejecutivos,  profesionales que viven en relativa paz consigo mismos o con el medio.

Pero, preste atención, hay también un tipo de gente al que puede pertenecer usted, su hijo, su hermano, un socio, que cuando llegaron a triunfar, a conseguir llegar a un éxito, cuando comienzan a ser felices, atacan a aquello que tanto les costó conseguir.

 

Son los que fracasan frente al éxito

O a aquellos que  el éxito los puede llegar a enfermar.

Porque a esta conducta de ataque a los propios logros también la llamamos fracasar.

Solo en este caso, fracasar es también destrozar.

Destrozar es  desmembrar, destruir, hacer trozos algo, estropear, maltratar, deteriorar, aniquilar, causar gran quebranto moral.

Fatigar o producir gran malestar físico.

En la práctica diaria como Mentor, llegan muchas consultas

Sobre fracasos inexplicables a la hora de un gran logro, y hasta que hay también quien enferma precisamente cuando se le ha cumplido un deseo profundamente fundado y largamente acariciado.

Está claro que  estas personas no pudieran soportar su felicidad, pues en cuanto a la relación causal entre el éxito y este tipo de “auto-ataque”  o enfermedad no cabe la menor duda.

Y esto no es privativo de un logro comercial, sino que se da en cualquier orden de la vida.

Es más, quien no puede soportar estar bien, lo hace extensivo en todos los órdenes de sus relaciones.

Las fuerzas que hacen fracasar o enfermar a estas personas a partir del éxito, no tienen que ver con la “mala suerte” sino con sentimientos establecidos de  culpabilidad.

Son casos de motivaciones múltiples, en el que detrás del motivo más superficial hallamos otro más profundo.

Un ascenso prestigioso puede desencadenar un ataque destructivo, sacarse la lotería puede precipitar la depresión, cumplir determinado deseo, llevar a la muerte, casarse con una hermosa mujer y tener eyaculación precoz, organizar una buena sociedad y comenzar a pelear con el socio, llegar a negociar un muy buen negocio y enfermarse a tal punto de dejar correr los plazos de la firma y dejarlo inconcluso.

El caso de un empresario que soñó con la libertad y la posibilidad de  tener un barco, después de muchas idas y venidas (fracasos y triunfos) lo logró,  cada vez que salía de la guardería náutica chocaba con otras embarcaciones, fondeadas en el mismo lugar, con los costos extras más el deterioro de las relaciones con sus colegas nautas.

Aquella profesional que cada vez que le iba mejor y comenzaba a ser exitosa comenzaba a sentir fuertes dolores de cabeza que la inmovilizaban sin poder salir a cumplir con sus compromisos.

Los dolores de cabeza mutaban en dolores de útero, (estuvo a punto de perderlo) con grandes hemorragias, o en dolores musculares que la paralizaban para no poder pensar ni actuar.

En fin, gran cantidad de casos que, por supuesto con una adecuada comprensión del mecanismo de auto ataque, y un buen tratamiento de Mentoring pudieron resolver, ayudados por la herramienta del Genograma.

 

Muchas realizaciones de deseos nos coloca en presencia de la muerte.

Si gano más dinero que mi padre, lo supero, crecí más que el, y ası en cierto modo lo mató, de modo que considero normal estar un poco triste, hago el duelo de ese papa ideal que ganaba más que nadie, que para mı no existe más. Y si estoy triste me va mal.

En otro caso, si me va bien, mejor que a mi papa en su profesión, puedo llegar a tener miedo que el tome venganza de mí tratando de matarme.

O tratando de que me vaya mal.

Entonces prefiero hacerme mal yo, para evitar males mayores.

Es decir, que en los que fracasan al triunfar estamos ante la presencia de un especial modo de relación con el deseo, de una forma de gozar, en definitiva de una fantasía que, para su persistencia, exige que el deseo largamente acariciado no se cumpla.

En el momento en que se cumple el deseo, que resultó estar prohibido, la persona se queda sin deseo, no puede gozar de lo que obtuvo ni continuar deseándolo.

Siente que está condenado.

En una gran mayoría de consultantes, si a pesar de haber sido condenado, esta persona accede al resultado feliz, puede que califique el suceso como banal, desacredite el mérito de su esfuerzo, o rebaje el valor de lo que obtuvo

Por más que uno se empeñe en señalarle los logros hay una frase compulsiva que dice, no es para tanto, no lo veo, no lo reconozco, no me reconozco

Y llega a ser puesta en tela de juicio la palabra del Mentor

¿Cuántas veces oí que alguien frente a un equívoco se auto titula con un calificativo, que ni nombraría al peor enemigo de esa manera?

¿Cuántas otras veces las exigencias al sí propio, son varias veces superiores a las que demanda al entorno?

¿Y los autorreproches por no haber actuado correctamente?

¿Y los lamentos por un error? ¿Y las ocasiones que durante el día se solicita el perdón de los demás?

Perdón, donde firmó este cheque? (a su secretaria)

Perdón por haber llegado a tarde (a una cita donde el interlocutor todavía no llego)

Perdón, me dice la hora?

 

Esta forma de dirigirse al otro, no es por etiqueta ni por mera educación.

Es la clara evidencia de estar buscando un castigo por causas totalmente ignoradas por la persona.

Por sentimientos inconscientes de culpa, por necesidad de castigo, por compulsión a la repetición

Son, hasta no comprender, facturas que estamos obligados a pagar, por mandatos ancestrales, de los padres, de la educación, de duelos no elaborados, de violencias no habladas, de secretos familiares.

En fin toda una vida conteniendo tantas vidas de los antepasados, que la única manera de comprenderlos y blanquearlos es con la ayuda del Genograma.

 

Prof. Ernesto Beibe

Mentor

ernesto.beibe@gmail.com

www.ernestobeibementor.com