Me preguntan es bueno dudar?  Es malo dudar?

Dudar no es ni malo ni bueno.

Dudar es la necesidad de comparar y medir. Es definir  y organizar, priorizar y adaptarse al medio de una manera racional. Se cuenta con elementos de juicio suficientes para determinar los beneficios de una o de otra, se acortan los tiempos de incertidumbre y las actividades fluyen, las relaciones fluyen, la vida fluye.

Entonces quedamos en que dudar no es ni bueno ni malo. Es solo decidir. 

Pero vamos a cenar,  pedimos nuestro menú mientras el camarero ya fue y volvió varias veces a la  espera que nuestro compañero(a) de mesa se decida. Ya está dudando por el séptimo plato, y no solo duda, sino que verdaderamente sufre, porque no puede decidirse.

Siempre lo mismo, quedo mal con el que me invita y finalmente termino comiendo cualquier porquería porque no puedo decidirme!

Es mala o buena la duda?

Hemos logrado constituir una nueva pareja, y a nosotros o al otro nos asalta la duda de que si somos el uno para el otro, y no solo lo consultamos con amigos sino que en honor a la “franqueza”  vamos y se lo espetamos directamente al compañero, que queda con la nariz en forma de signo de interrogación.

O ya ni hablemos de parejas de 40 años de convivencia donde la crisis ronda permanentemente y las dudas giran más rápidamente que un molino de viento y erosionan lo poco de confianza que va quedando en la relación.

Siempre lo mismo siempre arruino las cosas con mis malditas dudas!

Es mala o buena la duda?

Me ofrecen un negocio. Quieren comprarme parte de mi empresa, o venderme parte de mi propia empresa familiar. Puede ser un negocio rentable.

Pero como es una empresa familiar dudo sobre que trampa habrá detrás,

Porque quieren dejarme afuera?. Me quieren , no me quieren. Me quisieron alguna vez? .

Siempre me pasa lo mismo, siempre me siento no querido!

Es buena o mala la duda?

Tengo que comprar mercadería. Es una buena ocasión. Es un buen precio.

Pero si compro ahora , seguro va a bajar de precio en un mes.

Pero tengo el dinero. Y si después  necesito el dinero?  Y si después viene otro y me ofrece la misma mercadería mas económica?

Bueno, me pierdo la operación, igual ya me perdí tantas.

Siempre lo mismo, nunca me decido.!

Entonces, estamos frente a una duda que podemos llamar funcional, que es la necesaria para determinar día a día, hora a hora, minuto a minuto las mejores decisiones para la mejor adaptación a la vida en el sentido más amplio y la duda disfuncional, aquella que:

Mata oportunidades . Mata pasiones. Mata frescura. Mata pureza. Mata seguridades. Atrasa fortuna. Atenta contra el bien estar.

La duda carcome, desintegra relaciones, fagocita tiempos, los pierde, los entierra, los desluce.

Vivir dudando de tu potencial es como firmar un contrato de por vida con el fracaso.

Lo más caro de la empresa es la duda

La duda es la disgregadora de las relaciones

Las dudas lo dejan a uno desprotegido, inerme, disgregado, desnudo e indefenso.

Hace falta utilizar el doble de fuerzas para salir del “estado de la duda”, estado de parálisis para vencer la inercia y pasar al otro mundo, el mundo de las certezas, de las priorizaciones, de la seguridad en uno mismo, de poder ser líder de uno mismo para poder guiar, primero a su propia vida, después  a sus propios hijos , a su propia empresa

El estado de duda es un  estado de disfuncionalidad.

Es un estado de parálisis, de un stress permanente, de un registro de peligro permanente de miedo.

De miedo a fracasar. No al fracaso en si, sino a que hablen mal de uno.

Que sea mal-calificado. Burlado, echado, mal-querido. No reconocido.

Por eso duda. Por eso sufre. Por eso el permanente estado de ansiedad.

 

No está en la disyuntiva de elegir entre dos cosas, una mejor otra no tan mejor. No puede elegir N A D A

 

Un verdadero infierno. Una batalla campal de milisegundos a horas que como una tromba se genera desde  dentro de uno,  desde la inseguridad, pero  va involucrando cada vez más gente, haciéndole partícipe,  complicándole la vida.

Desde elegir eternamente un menú con la pareja en un restaurante, hasta tomar decisiones que involucran una pareja, determinaciones familiares importantes, y hasta empresarias de alto nivel

Quiero o no quiero, lo hago o no lo hago, primero con los más cercanos y después va inexorablemente  involucrando a una organización entera.

Compro o no compro, vendo o no vendo, me asocio  no me asocio,

No se si te quiero o no te quiero, y finalmente son dependientes, hasta necesitar o que el otro diga, mira, dejémoslo así, o para que el otro diga, sí.

Esto ya deja de ser  un estado de duda y pasa a ser un estado de dependencia disfrazado de duda, es un estadio infantil no superado, de un niño que necesita la mano de un padre que lo lleve sin que medie su voluntad. Va confiado donde el padre vaya.

 

La procrastinación

 

Es un lugar más profundo de disfuncionalidad de la postergación por la duda

La duda es la eterna pelea entre el yo y el no yo.. Quién soy el yo que finalmente  propone o decide?

En la procrastinación, interesante, entra un tercer elemento.

Es el que multa, un tercero, la ley el que da el plazo final

La compañía de teléfono que corta el servicio, la compañía de luz que da el último plazo.

 

El auto que se queda sin combustible en medio de la carretera, pero…… recuerden que antes fue: le pongo o no le pongo combustible? Llego o no llego? Tendré suficiente o no?

El eterno juego macabro de la duda.

Como siempre gana el tiempo, se comió la tajada de tu vida.

Como siempre, hay soluciones, especialmente desde el Mentoring, donde primero se busca la forma de comprender estas acciones disfuncionales de las personas, para poder darles un sentido.

Una vez que se encuentra la lógica interna de cada uno de porqué busca herirse y poner barreras en las relaciones consigo mismo, con los seres queridos, como logra despreciarse, como logra que lo desprecie, comienza la tarea de desandar el camino, de buscar el comienzo de donde y porque  se dieron los primeros momentos de estas dudas que luego fueron repetidos hasta el hartazgo. De resignificar hasta cicatrizar heridas, probablemente sucedidos en la niñez. Esto sucederá con el acompañamiento y guía del Mentor.

 

 

Prof. Ernesto Beibe

ernesto.beibe@gmail.com

www.ernestobeibementor.com