La razón de existencia de una Empresa es conseguir Valor Agregado, ganancia, a partir de una relación armónica entre sus empleados, sus clientes y sus proveedores.

Al frente de la Empresa, debe haber un CEO con ideas claras, con una correcta política de delegar funciones, con acciones en el presente, con miras al futuro, con buena relación con sus empleados, proveedores y clientes.

Todo esto le dará a la Empresa ventajas comparativas en el ahora o en el futuro, aun cuando padezca deficiencias en su organización.

Sin embargo, a largo plazo, los logros y aun la supervivencia de la empresa, dependen de una organización eficaz y un sabio y creativo manejo gerencial, agregado a su capacidad de mando.

Hay Empresarios que buscan la colaboración de un Mentor, una figura que no estará en la cadena de poder de su empresa, sino que trabajara personalmente con él, le escuchara, le comprenderá y le acompañara a crecer, ayudándolo a pensar.

Por otro lado, están los Empresarios que sienten que:

  • la empresa está paralizada
  • la organización esta desmembrada
  • las comunicaciones internas están ralentizadas
  • no se cumple correctamente con la clientela 
  • no se puede negociar con los proveedores costos, capacidad y tiempo de entrega de materia prima o mercaderías.

La realidad indica, que cuando ya recurre al Mentor, no solo sus aspectos gerenciales, laborales y comerciales están con-movidas, sino que generan conflictos afectivos, familiares, de salud, o viceversa constituyen un todo.

Aquellos que buscan soluciones rápidas, con métodos de desarrollo instantáneo de sus habilidades estratégicas, no buscaran un Mentor, sino una Lampara de Aladino.

Porque el Rol, la Función y la Tarea de un Mentor es tomar al Empresario en su integridad, en un todo, que incluye su desarrollo como persona y en segundo término como Empresario.

La primera tarea del Mentor es ayudar a desandar caminos y desaprender métodos que atentan contra la integridad de la Empresa y su correcto devenir.

Esto incluye, en primer término, poner en marcha un sistema de resolver la inactividad, desadaptación, nostalgia del orden de la organización, el temido complejo de la vejez.

Solo se resolverá planificando y creando dentro de su estructura disfuncional, un plan estratégico que contemple un escenario de re-crear la Empresa, no tirando abajo paredes, sino corriéndolas.

Esto exige, en primera instancia, trabajar sobre su integridad como persona, y desde que nuevo lugar se va a situar para no volver una y otra vez a tropezar con la misma piedra.

Las escaleras se barren desde arriba, y si el Empresario no elabora un buen código propio de comunicación, no podrá normar los códigos de comunicación y relación de sus co-laboradores (gente que trabaja con el) en todos los estamentos de la empresa, desde el personal directivo hasta el personal de limpieza.

Debe tener una noción general de las estructuras legales y financieras, porque esto es lo que lo ubica y relaciona con el medio, sin detrimento de tener personal especializado en estas áreas.

El Mentor colaborara desde su pensamiento estratégico y el conocimiento de tácticas acordes, en elaborar una estructura de coordinación y comunicación entre los directivos y los ejecutivos de la Empresa.

El Mentor revisa exhaustivamente los estratos para saber realmente de que se ocupa su gente, sin engañarse con los organigramas que muestran los que se desea, pero no lo que se realiza en cada sector, dando lugar a solapamientos y a que dos personas estén a cargo de la misma tarea.

Toda desviación o desconocimiento ataca a la consecución de valor agregado, se lo resta.

El Mentor debe estar atento a que su Mentee comience a vivir en la realidad y no solo en lo deseado o planificado, y a aprender que un NO colocado a tiempo, evita futuras frustraciones.

Independientemente de que la Empresa sea familiar, el Mentee debe comprender que no es eterno, pero su empresa podrá sobrevivirle o no, siempre que el Mentor le acompañe en pensar en un plan de sucesión de su Empresa, o la eventual venta, llegado el momento adecuado.

Momento que tendrá que planificarlo en perspectiva y con tiempo, porque repito, no hay artilugios ni formas simplistas para incorporar nuevos aprendizajes sobre antiguas frustraciones.

Estas frustraciones, se pueden convertir en potenciales pérdidas materiales, enfermedades psíquicas, relacionales y corporales, con la consiguiente sensación de fracaso, que hay que evitar a toda costa.

Porque de ninguna manera la frustración debe asimilarse como fracaso, con el consiguiente peligro de un deterioro en lo afectivo y en lo económico, con una sensación de no retorno.

La Función del Mentor es situarse en las dificultades específicas y a salir de las trampas creadas por la familia, por el medio o por uno mismo.

El Rol del Mentor implica primero comprender, internalizar y pasar a la acción, lo que cierra el círculo de la inacción, la impotencia y la humillación.

El Empresario o el mentee alerta y con necesidad de cambio comprende que precisa esta otra parte que él no es capaz de desarrollar.

Por esa razón, contrata entonces con libre albedrio a una persona llamada Mentor, capaz de tener una distancia operativa del objeto de su trabajo, con el Empresario, con la Empresa y en el caso de las Empresas Familiares, con todo el conjunto. o