maxi y yoEstoy en la Ciudad de Dusseldorf acompañando a Maximilian a la Exposición de Caños y Alambres de acero.

Hemos viajado en primera clase, y Maximilian me preparo una sorpresa:

Estamos en un hotel dentro de un museo, o un museo dentro de un hotel.

Estuve en muchos hoteles, a uno parece que ya no hay nada que lo sorprenda, sin embargo, y por suerte a mi edad puedo sorprenderme todavía mas, y estar en este hotel, es lo que pretendo transmitirles, y esta persona lo entendió:

PLACER CON HEDONISMO!

( el clásico dicho de Beibe “yo me lo merezco”, pero no lo digo solo por mí, sino por los que educo y reeduco como Mentor.

El hotel que eligió para alojarnos, fue la casa original de la última de las Medici, en el 1600 que se casó con un Barón Aleman nato in Dusseldorf, que por amor ( y mucho, mucho dinero) le construyo esta casita de nosecuantas habitaciones pero al estilo florentino, una fachada de casi 100 metros, portón, jardines, muchas habitaciones, bohardillas, etc.

PARED DE ALLADO

Se murieron. Punto. Entonces los jesuitas que andaban buscando casas de alquiler, armaron por el 1700 una escuela claustro (o sea internado -escuela- y otras cositas)

Les cuento un poco de historia de este hotel, a cuyas habitaciones se accede dando vueltas por pasillitos que tienen ventanas de bohardilla.

Van una serie de fotos sacadas por mí, con comentarios, pero aparte les ofrezco el link del hotel para que tengan un panorama más amplio.

Bueno, a los jesuitas le siguió la Gestapo, que se hizo cargo del bien en forma pacífica, y esto fue el presidio de la policía y cuartel general de la Gestapo.

Paso el tiempo, y un señor coleccionista de obras de arte (originales, y original el también) compro el lugar, que fue inaugurado hace pocos meses, e íntegro el museo al hotel, o el hotel al museo de su colección privada, privadísima.

Hay más de 20 enormes vitrinas que tienen bastones.

Bastones bastones, ya llegara la foto, de lo que a uno se le ocurra.

BASTONES ·     BASTONES 1

Todos los mangos, marfil, plata, huesos, cerámicas, en maderas nobles (nunca de álamo)

MUJER DE MARMOL

El tipo debía usar uno por día para salir a pasear por Dusseldorf, bueno, o lo compraba en remates, qué importancia tiene, porque también podía usarlos para pegarles en la cola a sus hijos o alguna que otra señorita.

Cuadros hay , realmente como si uno viviera en el museo cuando lo cierran de noche, y estatuas de mármol, estatuas de mármol, estatuas de mármol en vitrinas al lado de tu habitación, saliendo del ascensor, yendo al baño.

La realidad es que todavía no fui, no sea que haya una estatua de mármol sosteniendo un mingitorio. Me daría impresión.

Realmente, faltan palabras para explicar que uno está en Alemania, viviendo en Florencia del 1600.

Las fotos les ilustraran lo que mis palabras no alcancen a expresar.

 

 

Cariñosamente, con besos y abrazos (de los míos)

Ernesto Beibe

Dusseldorf,

Abril de 2016

 

Gute nacht

Herschel