Estos son ejemplos reales, de personas reales, con conflictos reales y dolorosos.

Llegan a mi consulta clientes con diversos estados de ánimo, algunos deprimidos, otros muy enojados, otros preocupados profundamente, otros con miedo, pero el denominador común es “la queja”.

Y a estos conflictos podemos tipificarlos así:

 

  • Un socio siente que los demás socios no le complacen y quiere retirarse de la sociedad, pero no se atreve a plantearlo porque teme represalias.

 

  • Un empleado en relación de dependencia que se siente maltratado en la empresa donde se encuentra y no ve la forma de retirarse.

 

  • El hijo de un empresario que no desea seguir en la empresa de su padre y por lealtad y miedo, no se atreve a disentir con el.

 

  • Un empleado de una empresa que se esta fusionando con otra, y ve muy cercano su despido.

 

  • Dueños de empresas, con antiguos empleados que le acompañaron desde el principio de su actividad, tiene que despedir a un antiguo colaborador, por el deterioro de un vinculo

 

Explique en otras publicaciones mías, que cuando un cliente me habla de conflictos, le aclaro que “conflicto es una diferencia de opiniones, no es la guerra”

 

Sin embargo el componente mas importante de este tipo de conflictos, es la queja.

Y de la mano de la queja, viene la razón del grado de indignación les acomete.

Indignación que puede llevar a mi consultante a querer retirarse de la sociedad a toda costa, aun renunciando a su cuotaparte con la condición de no volver nunca mas a enfrentarse a estos presuntos enemigos, que por supuesto cuando se asociaron, era por el “animus societatis”, y esta asociatividad era instrumental a cada uno.

 

Esta el que se siente mal en su puesto en relación de dependencia, en una empresa, a la que le dedico parte de su vida, le agrego valor, y en su momento fue valorado, y aun premiado.

 

El tercer tipo de complicaciones, es cuando un hijo trabaja en la empresa de su padre, acatando las normas establecidas por su padre, tanto porque pensaba que tenia la vida comprada, ya que poseía, por ser hijo o por ser empleado, ya no importa, acceso a un auto, retiros de dinero, y en algunos casos, la fantasía de que el podría manejar la empresa igual o mejor que su padre

 

Sucede en estos tiempos cambiantes, donde las grandes empresas, como los peces, se comen a las mas pequeñas, y organizan “una fusión”, que no es mas que despedir personal antiguo y leal y cambiarlo sus roles, funciones y tareas por tecnócratas de su propia colección.

 

Y por ultimo, en este listado aleatorio, de pocos ejemplos, porque para describir todo lo que llega a mi para ayudar a resolver como Mentor, aquellos dueños de empresas, que cuentan con empleados que le fueron muy fieles durante muchos años, y deben despedir a alguno de estos compañeros de ruta, por desavenencias, se ven insalvables.

 

En realidad a decir verdad, todos vienen con la queja, la indignación, con la sensación de fin de mundo, con la rabia que les crece día a día desde las entrañas, contra seres que alguna vez le fueran entrañables.

 

Por donde comienza a resolver estos desencuentros es el interrogantes?

Comienzo a operar teniendo en cuenta que o que atraviesa a todos esos ejemplos son:

 

  • LA QUEJA
  • LA CULPA
  • LA INTEGRIDAD
  • LA ALTERIDAD

 

Por supuesto que detrás de cada categoría mencionada, hay gente de carne y hueso casi en estado de desesperación, desesperanza y abatimiento.

 

Cae de maduro de que cuando se asociaron, cuando fueron elegidos para llevar adelante una tarea en la empresa, cuando comenzaron a trabajar con sus padres, todo estaba claro, pautado, el contrato de por medio, la inclusión en las grillas, las comodidades que da ser el hijo del dueño.

 

Pero cuando todas estas ilusiones y certezas se terminan, y no hay pautadas clausulas de salida, todo se vuelve complicado, negro, de nunca acabar, y si se acaba, el sentimiento de perdida, estafa, alejamientos, primero asusta, después paraliza y finalmente opaca toda la vida de la persona, ya no solo en lo laboral.

 

Todo esto es peor que jubilarse, porque la jubilación se acerca con una fecha cierta, las reglas del juego son claras, las edades en que se encuentran quienes están a punto de jubilarse es homogéneo, los miedos y expectativas son de otro cariz.

 

LA QUEJA

 

Hay personas que tienen “la queja” instalada en su relación con los demás.

La queja a pesar de lo que uno puede pensar que es pesada, gravosa, dura, es finalmente una fuente de goce por el sufrimiento

Tiene, como muchos impedimentos para relacionarse bien con uno mismo, con el medio y con los demás un beneficio secundario.

El beneficio de ser escuchado una y mil veces por distintos interlocutores.

Es una expresión de desesperanza, de malestar donde la persona denuncia que alguien no lo quiere.

Paradojalmente, la queja tiene la complicación de quedar a merced de otro, es mas, ponerse bajo la mirada descalificatoria del Otro, y como decíamos, tiene el beneficio secundario de no tener que hacerse cargo al 100% de su propios deseos, de su propios actos, de su propia vida.

No solo es dolorosa la queja, sino que hay un momento que desgasta la relación con los más allegados y no tanto, que el quejoso termina solo y desesperanzado, al buscar soluciones y consejos externos que finalmente no le sirven para nada.

 

LA CULPA

 

Por lo general, el discurso del “quejoso” es que la culpa siempre la tiene el otro.

Descarta su participación, y su propia responsabilidad de los sucesos que le atormentan.

Entonces mi función como Mentor es primero, frenar este autoataque, contener al cliente, y lentamente, muy lentamente hacerle asumir la parte de responsabilidad que le toca a el, como gestor de estas situaciones de conflicto.

Llegar a la comprensión de que siempre son dos los que pelean, pero que con la ayuda del Mentor, comprendiendo en que influyen nuestros propios actos y buscando estrategias de como deslizarse fuera de la contienda, y poder desarmar el nudo que parecería que no tiene solución.

 

LA INTEGRIDAD

 

Desde que ejerzo como Mentor, intento dejar como mensaje y como forma de relacionarse con  el mundo y consigo mismo, que por la calle de la integridad, se llega a la avenida de la libertad y por esta avenida se llega a la autopista de la independencia.

Acuerdo de que el termino integridad no es de uso común en nuestros tiempos.

Básicamente tener integridad es saber preservarse, conocerse bien, saber que es lo que puede o no puede realizar, fijar posición.

 

 

 

LA ALTERIDAD

 

Uno de los motivos de los desencuentros entre socios, entre empleados y patrones, entre padres e hijos, es no saber  ni querer entender al Otro.

Como Mentor, debo remarcar permanentemente esta mirada imprescindible sobre el Otro, al que le endilgamos todos nuestros males, la persecución, el desencuentro.

 

Es una base fundamental para entender y no sentirnos atacados, el conocer al otro. Observar sus actos conociendo el concepto de alteridad.

Alteridad (del latín alter: el “otro”, considerado desde la posición del “uno”, es decir, del yo)

Es el principio de “alternar” o cambiar la propia perspectiva por la del “otro”, considerando y teniendo en cuenta el punto de vista, los intereses, la identidad del otro, y no dando por supuesto que la opinión o el interés “de uno” es la única posible.

 

El ser humano más que un animal racional es un animal emocional, que toma decisiones y realiza acciones, teniendo percepciones, emociones, sentimientos, automatismos, y valores que se juegan en cada negociación.

A la vez, el otro, al que intentaremos conocer a fondo, para estar seguros de que comparte nuestras ideas en cuanto a la eficiencia, la ética,

Persona es uno, pero persona es también el otro. Son dos personas interesadas en llegar al momento mágico de mutua comprensión, donde dos deseos confluyen y se concretan.

 

Mi rol, función y tarea como Mentor, es sacarte de la bruma que se te genera en la zona específica de tu conflicto, que impide que te conozcas y comprender como llegaste a esto.

Acompañarte a salir a respirar el oxígeno puro de sentirte integro, libre e independiente.