Agresivos y violentos: ¿quién podría tirar la primera piedra?

 

El objetivo de este artículo es ampliar la comprensión que tenemos sobre un fenómeno que está presente todos los días y en todos los ámbitos de nuestra vida: la agresividad y violencia.

Se trata de unos de los aspectos presentes en cada momento, en cada etapa de la humanidad, que nos toca siempre de cerca, y sobre el que nadie puede “tirar la primera piedra”.

Entendemos que los impulsos agresivos, las emociones agresivas y la conducta agresiva comienzan con el mundo animal, de los cuales el hombre es uno de ellos.

Son condiciones imprescindibles para cazar y así alimentarse, para de preservar el equilibrio ecológico e incluso para de defenderse de los predadores (animales y humanos) y no se comidos por ellos.

Si bien podemos clasificar ciertos tipos de agresión, como a continuación intentaremos hacerlo, de ninguna manera se podrían calificar en términos de lo que está bien y lo que está mal, de lo moral e inmoral.

A través del desarrollo de la humanidad y como una característica del ser humano,  aparece la violencia en forma de conductas,  donde el espacio del otro es violentado.

Sin embargo, la violencia también está presente cuando violentamos los propios espacios corporales y mentales.

Muchas veces la violencia no es consciente, es generada por necesidades inconscientes de la persona (lo que no deja por eso de ser violento).

La violencia se ejerce a través de la agresión. Y ahí nos encontramos con la  AGRESIVIDAD, que siempre denota en sí misma una manera perversa de herir al otro, incluso a sí mismo.

A los efectos de comprender mejor las características de la violencia y la agresión, trataremos de clasificarlas en  los distintos tipos de violencia, los variados momentos agresivos que están impregnados de lo que llamamos “agresividad” y que no agotan la larga lista de “sub-especialidades”  de violencia que ha sabido desarrollar la humanidad.

Esto es al solo efecto de dejar abiertos debates, acerca de límites imprecisos entre los dos términos: violencia y agresión.

  • Violencia Verbal

Una de las manifestaciones de la violencia emocional es la violencia verbal.

Se da cuando la persona insulta, ofende o le dice cosas mortificantes a otra. También está presente cuando la persona “retira” la palabra a otro ser humano.

Este tipo de violencia se presenta como un arma para querer subsumir a otro ó colocarlo en una categoría inferior. Se trata aquí de tener poder.

En la generalidad de los casos la usan personas que tienen muy baja su autoestima y necesitan encaramarse sobre este tipo de violencia incluso a través de un mutismo agresivo.

  • Violencia emocional

A veces el daño se infringe por ira, o por no poder contener las emociones como impulsos irracionales que no pueden ser medidos y aplacados por uno mismo.

  • Violencia instrumental

Es aquella que utiliza la humillación y el deseo de tener el control. Se produce a través de la intimidación, amenazas, manipulación, acusaciones falsas, humillaciones, vigilancia, persecución o aislamiento.

Esto es una forma de ejercer el poder con el fin de tener mayores beneficios que pueden ser económicos, de rédito social o status etc. Se trata de una forma de coerción.

También esta violencia la ejercen los gobiernos a través de instituciones carcelarias, policías, ejército entre otros. Esto es una descripción a nivel público pero también esto es extrapolable a nivel privado.

  • Violencia por omisión

Es aquella donde la conducta es no hacer nada en una situación donde con esa abstención se pretende perjudicar a alguien. Por ejemplo no avisarle a alguien de que se acerca por su espalda un auto que podría atropellarle.

En estos casos la hostilidad se manifiesta de forma directa, no violenta.

Tiene mucho que ver con los olvidos voluntarios. Un ejemplo sería olvidarse a sabiendas de algo que le ofrecimos hacer.

Quienes utilizan este tipo de violencia suelen ser personas con resentimiento hacia figuras de autoridad y con problemas para su reafirmación personal. No son capaces de afrontar un problema cara a cara y de forma directa, de modo que recurren a formas indirectas de exteriorizar la frustración que sienten.

Encontramos a menudo situaciones de este tipo en el plano laboral pero también en el social en general y a nivel conyugal.

  • Violencia Física

Dejamos la descripción de la violencia física entre cónyuges o contra los hijos para el apartado de violencia familiar.

Aquí nos referiremos a la que se ejerce en general en el deporte, a caballo de las competencias, de la necesidad de ganar a toda costa o de los deportes directamente violentos como el rugby y el boxeo.

  • Violencia sexual

Es toda acción que implique el uso de la fuerza, la coerción, el chantaje, el soborno, la intimidación o la amenaza para hacer que otra persona lleve a cabo un acto sexual u otras acciones sexualizadas no deseadas.

  • Violencia familiar

De padres agresivos suelen surgir hijos agresivos dado que en las familias se promueven las conductas agresivas en la resolución de conflictos.

Dentro del hogar hay otro componente no menor que es la televisión cuya cantidad de información contiene alta dosis de agresión y violencia. En un ambiente de belicosidad familiar, esto potencia, esta atmósfera.

  • Violencia diferida

Agresión que no va dirigida, que no se devuelve a la persona que nos la ha provocado sino que se aplica sobre otras personas, animales u objetos. A veces incluso en contra de uno mismo y por lo general entra dentro del campo de los actos inconscientes.

  • Violencia contra uno mismo

La llamada Autoagresión tiene diversas manifestaciones pero todas coinciden con un mismo hilo conductor o denominador común: hacerse daño a uno mismo. La persona que se autoagrede dirige su descarga en contra de sí mismo en lugar de contra otro que está afuera.

Algunos ejemplos de este tipo de violencia lo encontramos en las personas que se comen las uñas.

Otra manifestación bastante común tiene que ver con todos los actos de procrastinación. Esto quiere decir con las ocasiones en  que postergamos algo que sabemos nos es de utilidad a nosotros mismos. Nos proponemos llamar a alguien que nos puede abrir la posibilidad de un mejor trabajo y no lo llamamos y lo dejamos para mañana. Es cada vez que “dejamos para mañana lo que podemos hacer hoy”.

Comprender más ampliamente el fenómeno de la violencia y la agresividad nos abre la posibilidad de plantearnos el ser menos violentos, de agredir menos y dejar de agredirnos a nosotros mismos, a través de revisar “ a priori” nuestros impulsos agresivos así como nuestros posibles ataques de ira y violencia.

Es decir, el entender las diversas formas de violencia, nos da el poder de  actuar con mayor conciencia en nuestra vida, tanto con los demás como con nosotros mismos.

Se trata de que ahora que comprendemos con mayor profundidad las formas variadas donde existe comportamientos violentos, podamos reflexionar y hacernos cargo de ellos.

Pues como decimos en Mentoring: “El conocimiento es poder … siempre que lo apliquemos.”

 

Prof. Ernesto Beibe

ernesto.beibe@gmail.com

www.ernestobeibementor.com